Amor 50% descuento

2009 Junio 18
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by reveladoyrebelado
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Antón FDR, en su artículo Sin amor libre no habrá revolución, plantea la preocupación que se mantiene actualmente con respecto a cómo es asumido el amor en nuestra contemporaneidad. Desde su título expone las palabras fundamentales que le dan cuerpo a este texto: amor y libertad. El amor libre, pero, ¿libre de qué? ¿Del fetichismo, de la alienación, del mercado, de la posmodernidad, de la civilización? Es todo eso y mucho más, como lo anuncian los mensajes publicitarios.

Quizá desde la revolución industrial y la proliferación brutal y desmedida del capitalismo, el amor se tornó en una mercancía más, un objeto, o más aún, un fetiche, que se puede exponer en las vitrinas y en los desfiles de moda. El amor es consecuencia de la posesión, poseo luego amo, aquel que no posee no puede amar. Es lo que tanto se muestra en los filmes estadounidenses y en las telenovelas latinoamericanas, que no son más que versiones refritas y rebuscadas del cuento la cenicienta. Sólo basta encender el televisor para darnos cuenta que un hombre se volteará a mirar a una mujer si ésta usa una crema facial de tal marca, una mujer se fijará en un hombre si usa unos pantalones de tal otra marca; la pobrecita protagonista de la telenovela se enamora del muchacho rico, y después de pasar por infinitas penurias, en el último capítulo se casarán y vivirán felices para siempre. El amor se puede conseguir en un perfume, en unas pastillas para adelgazar, en un vestido escotado. Parafraseando la letra de aquella canción, el amor sí se compra y sí se vende. Y en una sociedad consumista como la nuestra, el amor, como buena mercancía, es desechable, se usará hasta que salga un modelo más nuevo y moderno, que satisfaga nuestras necesidades creadas por el mercado.

Antón plantea que el amor no es para los “pobres de espíritu”, es decir, que habría que poseer “riqueza espiritual” para que haya verdaderos cambios revolucionarios. Yo complementaría que para haya riqueza espiritual se debe suprimir el deseo de poseer, estoy convencido que el deseo de poseer es inversamente proporcional a la libertad del alma, mientras más deseo de poseer se tenga, más atado a lo mundano se estará, en eso se basaría la “riqueza de espíritu”. Ya lo decía Buda en el Dammapada: “(las) cadenas no son nada comparadas con el ansia de comida, vestido y de riquezas. El deseo es mil veces, cien mil veces más pesado que esas cadenas, ataduras y jaulas. Esa es la razón por la que los sabios abandonan el deseo y renuncian al mundo”.

Este texto e imagen están bajo una licencia de Creative Commons.
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