Las cadenas del deseo

Un día, 30 bhikkjus llegaron a Savatthi para la limosna de comida. Mientras hacían su ronda recibiendo la limosna vieron que traían a unos prisioneros encadenados de manos y piernas. Al volver al monasterio de Jetavana, después de contar lo que habían visto por la mañana, le preguntaron al Buda si había cadenas más pesadas que esas. Buda les contestó: “!Bhikkus!, esas cadenas no son nada comparadas con el ansia de comida y vestido, de riquezas y la necesidad de una familia. El deseo es mil veces, cien mil veces más pesado que esas cadenas, ataduras y jaulas. Esa es la razón por la que los sabios abandonan el deseo y renuncian al mundo”. Después Buda habló en verso diciendo así:
Los sabios no consideran fuertes las ataduras que están hechas de hierro, madera o cáñamo.
Más bien consideran que el apego a las joyas, adornos y a la familia, son cadenas mucho más fuertes.
Tal atadura es fuerte, dicen los sabios, ya que nos tira hacia abajo; y aunque floja, es difícil librarse de ella.
Cortando incluso ésta, se liberan, no deseando nada y abandonando los placeres sensuales.
-Dhammapada, 345.
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